07/11/2022 - www.Elcuervodigital.es
Dos policías locales de El Cuervo conseguían reanimar a la pequeña, en parada cardiorrespiratoria
Las cámaras de tráfico grababan la angustiosa escena, en plena calle.
A Rocío todavía le dura el susto en el cuerpo. El pasado 5 de diciembre su hija Carla, de 4 años, entraba en parada cardiorrespiratoria. Iba corriendo por la calle cuando se golpeó en el tórax con un bolardo. “Al principio, lloró y me dijo: mami, me he dado”, cuenta a NIUS. Pero, segundos más tarde, se desvanecía en plena calle, ante la angustia de su madre y del resto de la familia que la acompañaba.
“Es el mayor susto que he pasado en mi vida”, reconoce. Ocurría en las inmediaciones del ayuntamiento de El Cuervo (Sevilla), tras los actos de presentación de los Reyes Magos. Las cámaras de tráfico municipales captaban la escena de angustia, a las 7.40 de la tarde. Se observa cómo la pequeña se golpea a la altura del pecho cuando iba mirando hacia el lado. Al principio, se mantiene en pie pero después cae desmayada.
Afortunadamente, José Luis y Paco, dos policías locales, estaban a pocos metros y corrieron a auxiliar a la menor. “Yo solo les suplicaba que me la despertaran”, relata Rocío, a la que los minutos que duró la reanimación le parecieron eternos. “Perdí la noción del tiempo, era una pesadilla”, recuerda.
Ante la gravedad del estado de la pequeña, que no reaccionaba, los agentes procedieron a colocarla en posición de seguridad para iniciar las maniobras de RCP. “Transcurridos escasos dos minutos, uno de los masajes coadyuvó a la recuperación de la conciencia de la niña, respondiendo a estímulos”, explican desde la Policía Local.
“Cuando abrió los ojos, me dio la mayor alegría de mi vida”, reconoce su madre que junto con la pequeña se trasladó al centro médico de la localidad y, posteriormente, al Hospital Virgen del Rocío de Sevilla.
Desde el Ayuntamiento, a través del Jefe de la Policía Local, se ha solicitado la concesión de la Cruz del Mérito de Primera Clase con distinto rojo para ambos agentes por su rápida actuación. “Fueron ángeles de la guarda, les estaré eternamente agradecida”, asegura esta madre que tardará en olvidar el susto. La pequeña Carla ya lo ha hecho. "Ella solo cuenta que se dio con un palo y se despertó". Algún día entenderá la importancia del gesto.


























